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Se acerca la definición del campeonato y hay que correr. Para llegar, hay que apurarse si tu equipo fue irregular a lo largo del Apertura. Porque se necesitan puntos (muchos no quedan, y los demás juegan) para pelear arriba, para engrosar el promedio, para clasificar a las Copas. Los torneos cortos no dan respiro y nunca hay lugar para la relajación. Racing no podía perder el tren tal vez el último que salía de la estación Avellaneda. Para no perderle pisada a Boca, River y Estudiantes. Rosario Central llegaba dulce, con la goleada en el clásico de Rosario, pero eso no era motivo para dormirse en los laureles.

Rápido, hay que apurarse, los trenes salen y nadie se quiere quedar abajo. Todos van corriendo por el andén. De un modo similar comenzaba el partido en el Cilindro. A puro vértigo. Iban y venían. Mostaza Merlo ubicaba a Torres por la derecha, al peleador Bergessio adelante, a Esquivel y Grimi en los laterales y a Sixto Peralta como enganche. Mucha velocidad. Gorosito no se quedaba atrás. Coudet y el Kily González por las bandas, la Cobra Wanchope adelante y Moreira que aparece por todos lados.

Los jugadores volaban en la cancha. Y las situaciones de gol llegaban rápido. A los 6, tuvo la primera Racing con un contragolpe. La manejó Peralta, hizo la pausa, y abrió hacia la derecha para Torres que llegaba solo. El Chaco envió el centro atrás para la llegada de Bergessio, pero apareció justo la defensa para rechazar. Respondió Central a los 9. El Kily González encaró por izquierda. Se enfrentó en el pie a pie con Esquivel. Parecía que la pelota le quedaba atrás, pero aprovechó una desatención del lateral y lo desbordó. Envió un centro pasado, por atrás entraba Wanchope. Pero Grimi rechazó de cabeza al córner.Era bueno el partido.

Los goles estaban al caer. Y como todo era tan rápido, no se hicieron esperar. A los 15, llegó un pelotazo para Wanchope, que la aguantó en la puerta del área y tocó hacia atrás. Toda la defensa de Racing salió. Moreira rompió el fuera de juego. Coudet metió el pase bombeado. El lateral canalla entró al área solo, por la izquierda. Metió un cabezazo de pique al suelo. La pelota dio en el palo y le devolvió el rebote al hombre de Central. Campagnuolo, que se había arrojado en vano en el primer intento del atacante, se paró, pero Moreira la agarró de volea para el 1-0.

El visitante se agrandaba, pero el local no se achicaba y se mandaba al ataque con el empuje de su gente, y con los gritos cavernosos de Merlo, que llegaban desde el banco. A los19, Bergessio la peinó para la entrada de Sava. El Colorado quedó mano a mano con Ojeda. Le dio de derecha, de aire. El arquero se tiró hacia adelante, extendido, y tapó el tiro medio con el pecho, medio con el hombro. Una gran jugada de Ojeda para salvar su arco, pero Racing ya avisaba.

Y a los 30 llegaba el grito renovador. Fue un golazo de Bergessio, la figura de Racing en el Apertura. Llegó un pelotazo largo. Sava no lo dejó rechazar a Azconzábal. Lavandina la bajó de pecho, se bancó las marcas y giró en la puerta del área. Así como se dio vuelta, sacó un derechazo bárbaro, de sobre pique. La clavó al lado del palo derecho de Ojeda. El empate estaba instalado.

Para el segundo tiempo pareció que la nafta se había consumido. Toda la velocidad que metieron ambos equipos en la etapa inicial, se diluía en el complemento. Se medían mucho, se estudiaban y paradójicamente, con menos ritmo se volvieron más imprecisos. No daban dos pases seguidos y les costaba mucho apuntarle a un jugador que vistiera los mismos colores.

Merlo se impacientó. Se paraba constantemente del banco de suplentes y se arrimaba hasta la línea de cal. Sus gritos retumbaban por todo el Cilindro. Nervioso, lo mandó a Fileppi (o Felipe, como Mostaza lo llama) por Peralta, en busca de esa velocidad perdida. Pero el volante zurdo poco aportaba, el partido ya se había pinchado.

Y fue de menos a más. Ambos sabían que con el empate no hacían nada. Le caía un poquito mejor a Central, por ser visitante. Más todavía con la expulsión de Azconzábal, a los 22. Pero curiosamente fue el que cosechó las primeras jugadas de peligro. Aunque llegaron muy tarde. Recién a los 26, Ruben aguantó las marcas y descargó a la derecha para Coudet. El Chacho le dio de primera, por arriba del travesaño. Tres más tarde, Villagra armó un desparramo por la izquierda. Tiró un centro bajito, casi un buscapié. Marco Ruben anticipó en el primer palo y tocó de zurda, pero el remate se fue por arriba. Muy clara.

Y no bajaba los brazos Central, a pesar del hombre de menos. A los 37 cayó un centro al área. Marco Ruben la peinó al medio, y allí entró libre de marca Andrés Díaz (que había ingresado minutos antes por Coudet). El volante no la pudo enganchar de lleno con el parietal derecho y Campagnuolo salvó a La Academia de Avellaneda.

Merlo siguió metiendo mano, a la cancha fue Maxi Moralez. Central se iba quedando sin piernas y tenía que tapar muchos baches por la ausencia de su marcador central, que había visto la roja. Entonces Racing empezaba a llegar con peligro, aunque se acordó tarde. A los 41, Bergessio entró por la izquierda solo. Tocó cruzado de zurda ante la salida de Ojeda, y la pelota se fue despacito, al ladito del palo izquierdo del arquero. Era esa o no sería ninguna. En el último minuto del partido, Torres sacó un remate terrible desde lejos, pero Ojeda despejó el peligro, sólo hubo tiempo para eso.

La igualdad estaba sellada con el silbatazo de Collado. Se lamenta Racing. Quedó a siete puntos de Boca, el líder. Es cierto que Racing debe un partido ante Banfield, pero el equipo de la Volpe debe medio partido ante Gimnasia. Muy lejos para La Academia, con cinco fechas por jugar. El tren pasó, queda correr por las vías. En cambio Central se fue conforme. Después de la victoria en el clásico de Rosario, nada puede opacarlo.



Figura: Bergessio